Ciudades de 15 minutos: la solución urbana frente al cambio climático
¿Imaginas poder llegar caminando o en bicicleta al trabajo, al médico, a la escuela, al parque o a tu tienda local en menos de 15 minutos? Esa es la apuesta de las llamadas ciudades de 15 minutos, un modelo de planificación urbana que está ganando fuerza en el mundo por sus múltiples beneficios: sociales, económicos y ambientales.
Esta visión, desarrollada por el urbanista franco-colombiano Carlos Moreno, propone reorganizar las ciudades en barrios autosuficientes, donde cada persona pueda acceder a lo esencial sin necesidad de usar un automóvil. Pero más que una utopía urbana, ya es una realidad en marcha.
Las ciudades son responsables de más del 70% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según ONU-Hábitat. Gran parte proviene del transporte, la construcción y el consumo energético en zonas urbanas. En este contexto, rediseñar el modo en que vivimos en las ciudades se vuelve una urgencia.
Las ciudades de 15 minutos representan una estrategia concreta de mitigación del cambio climático, al reducir la dependencia de vehículos contaminantes, fomentar la movilidad activa, priorizar los espacios verdes y fortalecer la resiliencia urbana frente a olas de calor o inundaciones.
Impactos del cambio climático: Las ciudades son cada vez más vulnerables a sequías e inundaciones
Actualmente, ya existen ciudades que funcionan con este modelo:
París lideara en la transformación bajo la gestión de la alcaldesa Anne Hidalgo. Se han creado decenas de “barrios de proximidad”, ampliado ciclovías y reconvertido calles en zonas peatonales. Esta visión busca devolverle la ciudad a la gente, reducir la contaminación y promover un estilo de vida más saludable.
En Barcelona, las “supermanzanas” (bloques urbanos donde se restringe el tránsito vehicular y se prioriza a peatones y ciclistas) han reducido la contaminación del aire hasta en un 42% y el ruido en 7 decibelios. Además, han mejorado el acceso equitativo al espacio público.
Malmö, en Suecia, destaca con su barrio sostenible Bo01, un modelo de ciudad pensada desde cero para operar con 100% energía renovable, infraestructura verde y movilidad limpia.

Y en Pontevedra, una ciudad gallega en España, eliminar el tráfico del centro no solo mejoró la calidad del aire, sino que también disparó la actividad comercial local.
Aunque los casos emblemáticos se ubican en Europa, el concepto no es exclusivo de países ricos. En Latinoamérica, iniciativas como el programa “Mi Calle” en Lima (Perú), que mejora la infraestructura barrial para peatones, o los planes de movilidad peatonal y ciclista en Ciudad de México, pueden integrarse al enfoque de ciudad de 15 minutos.
Adaptar este modelo en nuestra región implica entender las realidades sociales, económicas y urbanas particulares: la informalidad, la desigualdad de acceso a servicios y el crecimiento desordenado. Pero también abre una oportunidad para construir ciudades más justas, resilientes y sostenibles desde lo local.
El modelo tiene impactos transversales:
Más de sostenibilidad: Barranquilla es ejemplo entre las ciudades que priorizan a la naturaleza
Según un estudio del Instituto de Políticas de Transporte y Desarrollo (ITDP), las ciudades compactas y caminables no solo son más sostenibles, también son más equitativas.
Continuar con un modelo urbano expansivo y dependiente del auto implica más emisiones, más tráfico, mayor desigualdad y menos acceso a servicios básicos para millones de personas. La crisis climática y la crisis urbana están profundamente entrelazadas, y la inacción ya se traduce en consecuencias palpables: desde olas de calor mortales hasta sistemas de transporte colapsados.
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