El incremento de misiones espaciales deja un grave costo ambiental
Las misiones de satélites espaciales triplican las emisiones de hollín y CO2, las cuales alteran el clima. Los científicos exigen un nuevo régimen global para abordar la contaminación atmosférica causada por la industria espacial.
El equipo de la profesora Eloise Marais, del University College London (UCL), comenzó a monitorear las actividades espaciales en 2020. Sus últimas cifras revelan 259 lanzamientos de cohetes en 2024 y 223 en 2023. Los cuales quemaron más de 153.000 toneladas de combustible.
“Se están liberando contaminantes a la atmósfera desde cohetes y satélites más que nunca. Nos encontramos en territorio desconocido, ya que la humanidad nunca ha añadido tanta contaminación a las capas superiores de la atmósfera. Si no se regula, podría tener graves consecuencias para la atmósfera terrestre”, afirmó Marais.
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Aunque la cantidad de CO2 y hollín de las naves espaciales es mucho menor que la de otras industrias, los investigadores advierten que las partículas permanecen en la atmósfera superior durante mucho más tiempo. Esto resulta en un impacto en el calentamiento climático hasta 500 veces mayor que la misma cantidad de hollín proveniente de la aviación o de fuentes terrestres.
“La cantidad de propelente utilizada para lanzar mega constelaciones ha superado la cantidad de propelente utilizada para lanzar todas las demás misiones juntas. Es probable que la mezcla de contaminantes producidos cambie en el futuro con la llegada de las mega constelaciones de Amazon Kuiper. Estas planean utilizar el cohete de la Agencia Espacial Europea, propulsado por combustible sólido para cohetes, que produce compuestos de cloro que dañan la capa de ozono.” comentó Marais.

El Dr. Connor Barker, de la UCL, afirmó: “Se planea el lanzamiento de muchas más mega constelaciones en las próximas décadas, lo que tendrá un impacto significativo en nuestro clima y anulará el progreso logrado por el Protocolo de Montreal para reparar la capa de ozono”.
El mayor cambio se ha dado en la gran cantidad de objetos lanzados y en órbita actualmente. A finales de la década de 1960 y en 2016, se lanzaban al espacio entre 100 y 200 objetos al año, pero ahora son miles cada año y tienen una vida útil muy limitada.
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También es evidente la gran cantidad de satélites claramente visibles a simple vista en el cielo, como pequeños puntos brillantes que se desplazan lentamente en el horizonte.
El profesor Stuart Martin, presidente del consejo directivo del Centro Espacial Nacional del Reino Unido, comentó: “El derecho internacional vigente está muy relacionado con los principios de alta mar. El país que lanzó un objeto es su propietario, y sólo las leyes de ese país se aplican al objeto en el espacio. Esta es una de las razones por las que tareas como la limpieza son tan difíciles”.

Muchos de estos megas satélites ya están reingresando a la atmósfera, vaporizándose en partículas metálicas diminutas y, en ocasiones, químicamente reactivas. El equipo del UCL rastreó 2539 objetos que se quemaron al reingresar en 2024 y 2016 en 2023, lo que equivale a 13 500 toneladas de material procedente de satélites, así como piezas de cohetes desechadas.
La innovación y el progreso tecnológico no deben ir en contra del planeta. Por eso es esencial informarnos y compartir conocimiento que impulse decisiones más responsables.
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