Estamos envejeciendo más rápido por las altas temperaturas
La exposición a temperaturas extremas no solo afecta de manera inmediata la salud, también podría estar acelerando el envejecimiento humano. El impacto es comparable, en términos generales, al daño que el tabaquismo, el consumo de alcohol, la mala alimentación o la falta de ejercicio pueden tener sobre la salud.
Las temperaturas extremas son cada vez más comunes debido a la crisis climática. En otras palabras, el calor extremo puede dejarnos huellas irreversibles en el organismo.
Ya se sabía que las olas de calor causan picos a corto plazo de muertes prematuras; por ejemplo, casi 600 muertes prematuras se relacionaron con una ola de calor reciente en Inglaterra. Sin embargo, el nuevo análisis es uno de los primeros en evaluar el impacto a largo plazo.
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Los investigadores dieron seguimiento a 25.000 personas en Taiwán durante 15 años y compararon su exposición a olas de calor con su edad biológica. Descubrieron que la edad biológica aumentó unos nueve días en las personas que experimentaron cuatro días más de exposición a la ola de calor en un período de dos años. Los trabajadores que realizan tareas al aire libre, se vieron gravemente afectados, con un aumento de su edad biológica de 33 días.
Si bien el aumento de la edad biológica puede parecer bastante pequeño, los científicos observaron que sólo se produjo en un período de dos años. Están investigando el impacto de las olas de calor en el envejecimiento a lo largo de toda la vida.
“Si la exposición a las olas de calor se acumula durante varias décadas, el impacto en la salud será mucho mayor de lo que hemos informado. Las olas de calor también son cada vez más frecuentes y duraderas, por lo que los impactos en la salud podrían ser mucho mayores en el futuro”, afirmó el Dr. Cui Guo, de la Universidad de Hong Kong, quien dirigió la investigación.

Los investigadores también indicaron que el impacto total en las poblaciones de todo el mundo sería considerable, ya que todos sufren durante las olas de calor, y una edad biológica más alta es un fuerte índice de un mayor riesgo de muerte.
“Muchos de nosotros hemos experimentado olas de calor y hemos sobrevivido ilesos, o eso creíamos… La exposición a las olas de calor afecta la velocidad a la que envejecemos” comentó el profesor Paul Beggs, de la Universidad Macquarie en Sydney, Australia.
Añadió: “En 2024, descubrieron que la exposición al calor en los primeros años de vida afecta negativamente al desarrollo de la sustancia blanca cerebral en los niños. Sumado al nuevo hallazgo de que la exposición a las olas de calor acelera el envejecimiento en los adultos, estamos ante un cambio de paradigma en nuestra comprensión del alcance y la gravedad del impacto del calor en nuestra salud. El impacto puede ocurrir a cualquier edad y puede durar toda la vida”.
La nueva investigación, publicada en la revista Nature Climate Change, utilizó los resultados de una serie de pruebas médicas, que incluyeron la presión arterial, la inflamación, el colesterol y las funciones pulmonar, hepática y renal, para determinar la edad biológica de cada persona del estudio.

Los investigadores compararon esta información con la edad real de cada persona para determinar si su exposición a las olas de calor estaba relacionada con un envejecimiento más rápido.
Descubrieron que el número total de días de exposición a las olas de calor tuvieron el mayor impacto en el envejecimiento acelerado. Se desconoce por qué las altas temperaturas prolongadas causan un envejecimiento más rápido, pero es probable que el daño al ADN sea parte de la razón.
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El análisis mostró que el efecto nocivo de las olas de calor disminuyó con el tiempo, pero se mantuvo significativo. Esto sugiere que las personas estaban tomando cada vez más medidas para prevenir los daños, como pasar más tiempo a la sombra y usar el aire acondicionado cuando estaba disponible.
Las personas mayores y enfermas son más vulnerables al calor, por lo que es probable que el impacto en el envejecimiento sea mayor que el observado en el estudio.
El estudio tuvo en cuenta el peso, los hábitos de tabaquismo y ejercicio de las personas, así como cualquier condición preexistente como diabetes y cáncer, así como el uso general del aire acondicionado en su vecindario. Sin embargo, no se disponía de datos sobre factores potencialmente relevantes como el tiempo pasado al aire libre, la temperatura de la vivienda y el uso individual del aire acondicionado, por lo que se necesita más investigación.
El cambio climático no solo altera el planeta, también nuestro organismo. Frenar el calor extremo es una urgencia para la salud de millones de personas.
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