Una victoria para la conservación: más jaguares en México
¡Hay buenas noticias! Gracias a los métodos de conservación de especies, se espera que en 15 años el jaguar ya no esté en peligro de extinción en México.
En 2010, Gerardo Ceballos y un grupo de investigadores se propusieron responder a una pregunta retadora: ¿cuántos jaguares había en México? Sabían que no había muchos. La caza, la pérdida de hábitat, los conflictos con los ganaderos y otros problemas habían llevado a la población al borde de la extinción.
Ceballos y su equipo de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar (ANCJ) estimaron que había quizás 1,000 jaguares en todo el país. De esa manera, decidieron realizar el primer censo nacional de este animal para determinar exactamente cuántos había. Encontraron 4,100.
“Fue una gran sorpresa, una noticia fantástica”, dijo Ceballos. Obviamente, 4,000 significa que la especie aún está en peligro de extinción, pero 4,000 es mucho mejor que 1,000.
Quince años después, las noticias son aún mejores. El último censo del grupo reveló que en 2024 había 5,326 jaguares en México, un aumento del 30% en comparación con 2010.
“El hecho de que se haya logrado mantener y aumentar su población en los últimos 14 años es extraordinario”, dijo Ceballos. “Para mí, es una gran noticia para el país. México y el mundo necesitan buenas noticias”.
El censo se llevó a cabo durante 90 días en 15 estados, utilizando 920 cámaras de captura de movimiento y con la participación de casi 50 investigadores, así como líderes comunitarios locales. Los investigadores analizaron un área de 414,000 hectáreas, lo que lo convierte en el censo más grande de cualquier mamífero en México.
Se encontraron jaguares en todo el país, con el mayor número en la península de Yucatán (1699), seguido del Pacífico sur (1541), el noreste y centro de México (813), el Pacífico norte (733) y la costa central del Pacífico (540).
Factores clave para este avance incluyen la expansión de áreas naturales protegidas, la reducción de conflictos entre ganaderos y jaguares, y una campaña de sensibilización que ha convertido al felino en una de las especies más reconocidas de México.
“Antes, cuando empezamos, el jaguar era prácticamente desconocido”, dijo Ceballos. “Actualmente es una de las especies más conocidas” en México.
Aun así, al ritmo actual de crecimiento poblacional, tomaría entre 25 y 30 años para que el jaguar deje de considerarse en peligro de extinción en México. Ceballos y su equipo aspiran a reducir ese tiempo a tan solo 15 años.

La deforestación y la pérdida de hábitat siguen siendo un problema importante: México ha perdido 600,000 hectáreas de bosque y selva en los últimos seis años. Tan solo en la península de Yucatán, el país pierde 60,000 hectáreas de bosque y selva cada año, lo que reduce drásticamente las áreas donde el jaguar puede vivir y cazar.
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“Por un lado, es una farsa”, dijo Ceballos. “Pero por otro lado, significa que donde aún hay selvas y bosques, las poblaciones están creciendo”.
Ceballos explicó que también existe un mercado en línea floreciente de dientes, piel y garras de jaguar, entre otras partes del cuerpo. Su objetivo es poder colaborar con empresas de redes sociales para que se eliminen las páginas que comercializan estos productos.
La construcción de nuevas carreteras es un desafío constante. No sólo fragmentan el territorio del jaguar, sino que también aumentan el riesgo de atropellos. Aunque esto se puede mitigar construyendo puntos específicos donde animales como los jaguares puedan cruzar de forma segura.
Existe un conflicto continuo con los ganaderos, y la propagación de enfermedades de animales domésticos también representa una amenaza para la población de jaguares.
Ceballos afirmó que se necesita un mayor compromiso financiero con la conservación, si se pretende alcanzar el objetivo se necesita el apoyo de todos: tanto el sector público como privado.
“Estamos ganando una batalla en una guerra que se está perdiendo. Pero es una batalla muy importante”, afirmó. “Nos da esperanza que, si articulamos las políticas adecuadas, podemos lograr grandes resultados”.
El aumento de la población de jaguares no solo representa una victoria para la biodiversidad, también es un recordatorio de que, con esfuerzo y cooperación, es posible revertir la crisis ambiental.
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