Ya cruzamos 6 de los 9 límites planetarios, ¿qué significa?
Un creciente número de estudios advierte que la humanidad ha traspasado seis de los nueve límites planetarios, un concepto desarrollado por investigadores para definir los umbrales críticos que mantienen en equilibrio nuestro sistema terrestre.
Esta situación evidencia que el “espacio seguro para el desarrollo humano” se encuentra seriamente comprometido, obligándonos a replantear urgentemente nuestras formas de relación con el planeta.
Un estudio publicado en Science Advances confirmó que la Tierra ya ha superado seis de los límites seguros, incluidos: cambio climático, pérdida de biodiversidad, degradación de suelo, alteraciones del ciclo del nitrógeno, uso excesivo de agua dulce y contaminación química.
Superar estos límites intensifica los riesgos climáticos: el aumento de CO2 no solo eleva la temperatura global—desbordando el límite de 1.5 °C—sino que además agrava la acidificación del océano y altera ecosistemas. Las consecuencias incluyen extinción masiva de especies, sequías extremas, inundaciones, deforestación acelerada, degradación agrícola y colapso de sistemas costeros y marinos.
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Las repercusiones humanas también son directas: inseguridad alimentaria, escasez de agua, migraciones forzadas y crisis sanitarias. El marco de límites planetarios deja claro que no basta con reducir las emisiones de carbono: todas las presiones sobre el planeta deben abordarse simultáneamente.
Los límites planetarios son nueve procesos esenciales del sistema Tierra:
Estos puntos de inflexión marcan puntos de “no retorno”, que es cuando una perturbación genera un proceso irreversible en el sistema climático. Según expertos, los próximos años definirán cómo viviremos las siguientes décadas.
El aumento de gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono (CO2), ha provocado que la temperatura global se eleve más allá del umbral considerado seguro. Se estima que hemos superado la concentración de 350 partes por millón de CO2 en la atmósfera, límite planteado por los científicos para mantener la estabilidad climática. Actualmente, nos acercamos rápidamente a superar el umbral de 1.5 °C de calentamiento, lo que podría desencadenar puntos de inflexión irreversibles.
Las tasas actuales de extinción de especies son entre 100 y 1,000 veces superiores a las naturales. La fragmentación de hábitats, la contaminación y el cambio climático están deteriorando ecosistemas vitales. Se considera que hemos cruzado el umbral al perder una gran parte de la funcionalidad ecológica que sostiene los servicios naturales del planeta.
El límite se supera cuando más del 15% de la superficie terrestre libre de hielo es convertida a uso agrícola o urbano. La expansión de monocultivos, deforestación para ganadería y urbanización sin planificación han degradado ecosistemas, especialmente en los trópicos, reduciendo la capacidad de la Tierra para absorber carbono y mantener el equilibrio hídrico.
El uso excesivo de fertilizantes en la agricultura ha alterado los ciclos biogeoquímicos. El nitrógeno liberado a la atmósfera y los cuerpos de agua supera la capacidad natural de asimilación, generando zonas muertas en océanos, eutrofización de lagos y cambios en la biodiversidad. El fósforo, por su parte, se acumula en suelos y cuerpos de agua, alterando ecosistemas acuáticos.
El consumo global de agua dulce —especialmente en ríos, lagos y acuíferos subterráneos— ha superado la capacidad sostenible del planeta. Esto se intensifica con el crecimiento urbano, la agricultura intensiva y el cambio climático, que disminuye la disponibilidad de agua en muchas regiones. Algunas cuencas ya han colapsado, generando conflictos y crisis sanitarias.
Este límite incluye productos químicos sintéticos, microplásticos, residuos industriales, pesticidas y metales pesados que no existían de forma natural. Estas sustancias se acumulan en el aire, agua y suelos, afectando la salud humana, la reproducción de especies y el equilibrio ecológico. Muchos de estos compuestos no se degradan y continúan circulando en la biosfera durante décadas.

Según el estudio más reciente, publicado en Global Change Biology, la acidificación de los océanos es el próximo límite por romperse, lo que podría provocar un cambio ambiental inaceptable.
Es posible restaurar la estabilidad planetaria. Sin embargo, los esfuerzos deben ser drásticos y urgentes, ya que a medida que siguen aumentando las temperaturas, será cada vez más difícil de mitigar.
Estas son algunas de las soluciones que sugieren los expertos.
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