Vuelve El Niño en 2026: estos son los impactos para nuestro clima
El fenómeno climático El Niño, caracterizado por un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico tropical, está emergiendo nuevamente con fuerza como factor de alteración del clima global para 2026.
El fenómeno El Niño es una fase cálida del ciclo climático global conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés). Se caracteriza por un calentamiento anómalo en las aguas superficiales del océano Pacífico tropical oriental y central, alterando la circulación atmosférica normal, las lluvias y los patrones de temperatura a escala global. Esta fase alterna con La Niña, su contraparte fría, y una fase neutral intermedia.
En 2026 las condiciones oceánicas del Pacífico, tras una fase de La Niña que se ha debilitado, apuntan a un posible retorno de El Niño hacia mediados o finales de año, con probabilidades crecientes a medida que se acerca la segunda mitad del año.
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Los modelos del Climate Prediction Center de la NOAA sugieren que la transición de La Niña a condiciones neutrales del ENSO podría ocurrir entre febrero y abril de 2026, con una probabilidad entre 50% y 60% de que El Niño se forme en la segunda mitad del año.
En Perú, el llamado El Niño Costero 2026 ha dejado de ser una posibilidad para convertirse en una realidad que golpea a millones de personas. Este subtipo de El Niño, que se manifiesta primero en el calentamiento del océano frente a la costa peruana y ecuatoriana, ya está generando efectos extremos en gran parte del territorio.
En los últimos días, autoridades peruanas han declarado estado de emergencia en más de 700 distritos debido a “lluvias severas, inundaciones y deslizamientos” que han dañado carreteras, puentes y viviendas, y han provocado pérdidas humanas y materiales significativas.

Regiones como Arequipa, Piura, Tumbes y Lambayeque han sido duramente golpeadas: deslaves han arrasado con viviendas, puentes y tramos cruciales de carreteras, dejando miles de damnificados y desplazados. Además, los desbordes de ríos e inundaciones afectan actualmente centros de salud y escuelas, dificultando la atención en varias zonas rurales y periurbanas.
En localidades del sur como Arequipa, las fuertes lluvias han provocado deslizamientos que han cobrado vidas, incluyendo un caso reciente en el que un padre y un hijo fallecieron tras ser arrastrados por un huaico.
Los análisis meteorológicos oficiales del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrografía (Senamhi) señalan que este evento no solo implica lluvia intensa, sino también cambios en patrones de viento y un incremento de la temperatura del mar y del aire, lo que podría extender las lluvias más allá de lo habitual y elevar el riesgo de enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, en los próximos meses.
El panorama de Brasil es distinto pero igualmente preocupante: las variantes del ENSO vinculadas a El Niño influyen en sequías severas y estrés hídrico en el corazón del país, especialmente en la región amazónica y el Cerrado.
Durante 2023 y 2024, Brasil ya sufrió un deterioro hídrico significativo, con niveles de lluvia persistentemente bajos y largos periodos secos que llevaron a reducciones dramáticas de los caudales de ríos, crisis en sistemas hidroeléctricos, y pérdida de conectividad fluvial en Amazonas.

Estas condiciones no solo afectaron el transporte fluvial —vital para comunidades rurales y el comercio local— sino que también provocaron incendios forestales extensos en los estados amazónicos y presiones extremas sobre cultivos y pastizales, elevando el riesgo para la seguridad alimentaria y la logística interna de alimentos.
Los expertos señalan que un evento de El Niño puede intensificar estas sequías, elevando las temperaturas y reduciendo aún más las lluvias en vastas zonas del interior brasileiro, con efectos adversos directos sobre la agricultura, la producción energética hidroeléctrica y la biodiversidad.
Aunque Perú y Brasil exhiben extremos climáticos distintos, ambos casos son parte de un mosaico de variaciones climáticas que El Niño tiende a amplificar en toda América Latina:
Efectos: El cambio climático está alterando a La Niña y El Niño
El Niño es un componente natural del sistema climático, pero su interacción con el calentamiento global potenciado por gases de efecto invernadero puede hacer que sus efectos sean más extremos y menos predecibles. El incremento de temperaturas oceánicas y atmosféricas puede amplificar las lluvias intensas y las sequías prolongadas, generando fenómenos hidrometeorológicos más severos que en décadas pasadas.