Lavazza lanza su versión de cápsulas de café libres de plástico
La comodidad del café en cápsulas transformó la forma de preparar espresso en casa, pero también abrió un debato sobre cuánto residuo se está generando por cada taza. En un mercado dominado por sistemas de monodosis (porciones individuales), Lavazza quiere proponer una alternativa. La compañía italiana anunció el lanzamiento en Estados Unidos de Tablì, un sistema de café individual que no utiliza cápsula plástica, envoltorio individual ni recubrimiento.
La idea parece simple, pero apunta a un problema grande. En lugar de colocar el café molido dentro de una cápsula de plástico o aluminio, Lavazza desarrolló una tableta compacta hecha únicamente de café. La empresa asegura que cada pieza está elaborada con café molido, dosificado y prensado, sin gelatina, aglutinantes ni materiales externos. Es decir, el producto que entra a la máquina es, literalmente, café comprimido.
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El lanzamiento coloca a Lavazza en una competencia directa con gigantes del café monodosis como Keurig y Nespresso, pero también responde a una tendencia cada vez más clara: los consumidores buscan productos prácticos, pero con menor impacto ambiental.
Tablì funciona con una máquina diseñada por Lavazza, por lo que las tabletas no pueden utilizarse en cualquier cafetera. Cada tab tiene una forma cóncava que permite que el café se expanda durante la preparación y produzca una crema similar a la del espresso tradicional. La promesa de la marca es ofrecer una experiencia de café de calidad sin tener que moler, medir o compactar manualmente.
El sistema fue desarrollado durante cinco años y cuenta con más de 15 patentes, según Lavazza. Primero se lanzó en Italia y ahora llega al mercado estadounidense como parte de la mayor apuesta de la compañía en ese país. La venta oficial comenzará en agosto de 2026, con cinco variedades iniciales: Super Crema, Espresso, Double Espresso, Lungo y Decaf.


El paquete de lanzamiento incluye la máquina, un espumador de leche, una colección de 60 tabletas y una pinza para manipularlas.
Más allá del diseño, el interés está en el formato. Las cápsulas tradicionales pueden ser difíciles de reciclar porque combinan varios materiales: plástico o aluminio, restos orgánicos de café y, en algunos casos, componentes internos adicionales. Separarlos requiere procesos específicos y no siempre disponibles para el consumidor promedio. Por eso, muchas cápsulas terminan en la basura común, incluso cuando existen programas de reciclaje.
El nuevo sistema de Lavazza elimina el residuo individual de cada cápsula. Una vez usado, la cápsula de café puede desecharse como residuo orgánico, de acuerdo con la información de la marca. Esto podría reducir una parte importante del problema asociado con las monodosis: el empaque que queda después de cada preparación.
Sin embargo, no significa que el producto sea completamente libre de plástico. Aunque cada tableta no viene envuelta de forma individual, TechRadar señala que las tabletas se venden dentro de una caja de cartón con una capa de película plástica, necesaria para proteger el café y conservar su frescura. Es un avance frente a la cápsula tradicional, pero no elimina por completo la huella del empaque.
Otra limitación es que al tratarse de un sistema patentado y cerrado, los consumidores dependen de la máquina y las tabletas de Lavazza. Esto mantiene una lógica similar a la de muchas cafeteras de cápsulas, donde cada marca controla su propio ecosistema de productos.
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Aun así, Tablì marca una señal importante para la industria. El mercado global de cápsulas y pods de café fue estimado en más de US$40 mil millones en 2024 y podría superar los US$58 mil millones para 2030. En otras palabras, no se trata de un nicho pequeño: millones de personas están preparando café de forma individual todos los días.
Por eso, cualquier innovación que reduzca materiales innecesarios puede tener un impacto significativo si logra escalar.
La apuesta de Lavazza muestra que la industria está buscando responder a un consumidor más consciente, que no quiere renunciar a la comodidad, pero tampoco ignorar el costo ambiental de sus decisiones diarias. El reto será demostrar si esta nueva tableta de café puede ser más que una novedad de mercado y convertirse en una alternativa real frente al residuo que dejan las cápsulas tradicionales.