Advertencia climática: Glaciar colapsa y sepulta un pueblo entero
El pasado 28 de mayo, el pequeño pueblo alpino de Blatten, en el cantón suizo de Valais, Suiza, fue prácticamente destruido por una avalancha masiva de hielo, rocas y lodo, provocada por el colapso del glaciar Birch. Este evento que sepultó alrededor del 90% de la localidad es una señal alarmante de los crecientes riesgos que enfrentan las comunidades de montaña debido al cambio climático.
Días antes del colapso, se observaron signos de inestabilidad en la montaña Kleines Nesthorn, con movimientos acelerados de la ladera y desprendimientos de rocas sobre el glaciar Birch. El 19 de mayo, las autoridades evacuaron a los 300 residentes del pueblo como medida preventiva. Sin embargo, el 28 de mayo, una sección masiva del glaciar colapsó, generando una avalancha que enterró gran parte de Blatten y bloqueó el río Lonza, formando un lago que aumentó el riesgo de inundaciones en áreas cercanas.
Expertos atribuyen este desastre al calentamiento global, que está derritiendo el permafrost y debilitando la estabilidad de las montañas alpinas. En los últimos años, Suiza ha perdido aproximadamente el 10% del volumen de sus glaciares, lo que incrementa la frecuencia y magnitud de eventos como el ocurrido en Blatten.
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El permafrost se considera a menudo el pegamento que mantiene unidas las montañas. Al descongelarse, las montañas se desmoronan y comienzan a fragmentarse. Al mismo tiempo, los glaciares se reducen y, al hacerlo, dejan al descubierto laderas inestables sin su gruesa capa de hielo.
Estos peligros no son del todo nuevos. Los glaciares crecen, retroceden y vuelven a crecer a lo largo de los siglos. Las avalanchas y los deslizamientos de tierra estacionales suelen seguir su curso regular montaña abajo. Las comunidades alpinas están acostumbradas a esto, y Suiza ha sido ampliamente mapeada en cuanto a riesgos. Una de las razones por las que pueblos como Blatten se encuentran donde están es precisamente porque no se les considera en la zona de peligro.


Pero en los últimos 20 años se ha producido un cambio fundamental. Los glaciares y el permafrost se están derritiendo más rápido que nunca. El volumen de hielo es menos de la mitad que hace un siglo, y algunos glaciares han desaparecido por completo, lo que ha llevado a las comunidades alpinas a celebrar funerales en su memoria.
Si el calentamiento global no se mantiene dentro del aumento de 1.5°C acordado en el acuerdo climático de París, los glaciólogos creen que la mayoría de los glaciares de Suiza desaparecerán para finales de este siglo.
A pesar de la magnitud del desastre, la evacuación oportuna de Blatten evitó una tragedia mayor. Este caso resalta la necesidad urgente de invertir en sistemas de monitoreo y alerta temprana para detectar signos de inestabilidad en glaciares y montañas.
Expertos en glaciología y gestión de riesgos subrayan que el calentamiento global está acelerando el deshielo de glaciares y el derretimiento del permafrost, aumentando la inestabilidad de las montañas y la frecuencia de eventos catastróficos. Ante esta realidad, la OMM insta a los gobiernos a invertir en sistemas de monitoreo y alerta temprana, especialmente en regiones montañosas vulnerables como los Andes y el Himalaya.
La implementación de tecnologías como sensores sísmicos, radares y modelos de simulación numérica puede mejorar significativamente la capacidad de detectar señales de advertencia y actuar con anticipación para proteger a las comunidades.
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