Europa vive verano letal con miles de víctimas y temperaturas récord
Durante el verano de 2025, Europa ha sufrido intensas olas de calor, rompiendo récords históricos. España alcanzó temperaturas alarmantes de hasta 46°C en junio, elevando el promedio mensual a aproximadamente 3°C por encima de lo habitual (1991-2020).
El fenómeno no fue aislado, sino parte de una tendencia general en todo el sur europeo, incluyendo Francia, Italia y Grecia, donde se superaron regularmente los 40 °C. Reino Unido también experimentó cifras extremas, con Londres alcanzando máximas entre 33.6°C y 35°C.
Este contexto generó que Europa viviera su junio más cálido jamás registrado, con una temperatura media mensual récord de 20.49 °C, marcando una desviación significativa respecto al promedio histórico.
Las altas temperaturas han tenido consecuencias trágicas para la salud pública. Según un estudio del Imperial College y la London School, entre el 23 de junio y el 2 de julio se registraron aproximadamente 2,300 muertes prematuras relacionadas con el calor en doce ciudades europeas. De estas víctimas, alrededor de 1,500 muertes pueden atribuirse directamente al cambio climático.
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El verano de 2025 ha superado ampliamente eventos anteriores. Aunque el año 2024 ya había marcado precedentes al permanecer por encima del umbral de 1.5 °C, la frecuencia e intensidad de las olas de calor en 2025 fueron notoriamente mayores. Las temperaturas récord de este verano superaron ampliamente registros de veranos pasados, subrayando una preocupante tendencia hacia condiciones climáticas cada vez más extremas.
Investigaciones científicas recientes confirman que el calentamiento global incrementa considerablemente la probabilidad e intensidad de estos fenómenos. El consorcio World Weather Attribution (WWA) indica que las olas de calor actuales son hasta 100 veces más probables debido al calentamiento global de 1.3 °C respecto a la era preindustrial. Según Climate Central, la probabilidad de calor extremo en España ha aumentado cinco veces debido a las actividades humanas.

Europa, además, experimenta un calentamiento dos veces más rápido que el promedio global, en parte debido a la reducción de la contaminación atmosférica que antes mitigaba parcialmente el calor.
Expertos advierten que, de mantenerse el ritmo actual de emisiones, eventos como estos se convertirán en la nueva norma. Instituciones como la ONU y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) enfatizan la importancia urgente de adoptar políticas más contundentes de adaptación y mitigación.
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Algunas de las recomendaciones para enfrentar esta problemática son.
Este verano europeo envía un mensaje claro sobre la gravedad del cambio climático: actuar ya no es opcional, es cuestión de supervivencia.
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