Sitios emblemáticos del mundo podrían no resistir el nuevo clima extremo
Un informe reciente de la ONU y la UNESCO ha revelado que cerca del 73% de los sitios declarados Patrimonio Mundial, más de 1,100 espacios culturales y naturales en todo el mundo, enfrentan amenazas graves derivadas del cambio climático. Estos lugares icónicos, que representan la historia, cultura y biodiversidad del planeta, están expuestos a fenómenos extremos como inundaciones y sequías, poniendo en peligro su supervivencia a largo plazo.
Este estudio, realizado en colaboración con el World Resources Institute (WRI) a través de la plataforma Aqueduct, analizó el riesgo hídrico en los sitios del Patrimonio Mundial, identificando cuatro amenazas principales: estrés hídrico, sequías, inundaciones fluviales y costeras.
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Uno de los aspectos más alarmantes del informe es que muchos sitios enfrentan simultáneamente múltiples amenazas relacionadas con el agua. En particular, se estima que alrededor del 21% de estos sitios están expuestos tanto a inundaciones como a escasez hídrica.

La India ofrece un ejemplo significativo con el Taj Mahal, cuyos cimientos están en riesgo debido a la escasez de agua, lo que contribuye al deterioro estructural y al incremento de la contaminación ambiental circundante. En América Latina, sitios emblemáticos como la ciudad precolombina de Chan Chan en Perú están bajo amenaza debido a inundaciones fluviales recurrentes que podrían erosionar y destruir irreparablemente sus antiguas murallas.
La vulnerabilidad no es exclusiva de los sitios culturales. Los sitios naturales también enfrentan serios riesgos. Investigaciones recientes publicadas en Communications Earth & Environment revelan que, en escenarios de altas emisiones, el 36% de los sitios naturales del Patrimonio Mundial podrían enfrentar eventos extremos combinados, como olas de calor intensas seguidas de precipitaciones devastadoras. En escenarios intermedios o moderados, esta cifra sigue siendo preocupantemente alta, demostrando la vulnerabilidad inherente de estos espacios.
Algunos de los ejemplos más preocupantes incluyen los humedales del sur de Iraq, conocidos históricamente como el “Jardín del Edén”, donde el estrés hídrico afecta ya a más del 80% de la región. En Estados Unidos, Yellowstone experimentó inundaciones catastróficas en 2022, causando daños millonarios en infraestructura y obligando al cierre temporal del parque. La Isla de Pascua en Chile, famosa por sus moái, enfrenta una erosión acelerada causada por tormentas intensificadas por el cambio climático. Asimismo, la histórica mezquita de Djinguereber en Tombuctú, Mali, está sufriendo daños significativos debido tanto a las lluvias extremas como a la desertificación.

Ante esta situación crítica, la ONU y la UNESCO han enfatizado la necesidad urgente de integrar estrategias de adaptación climática en la conservación del patrimonio mundial. Proponen sistemas efectivos de alerta temprana, monitoreo climático continuo, y acciones específicas como la instalación de infraestructuras resilientes ante inundaciones y la restauración activa de ecosistemas para enfrentar sequías prolongadas.
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También resaltan la importancia de una cooperación técnica y financiera internacional más robusta, especialmente para los países del Sur Global, que suelen tener recursos limitados para enfrentar estos desafíos.
La conservación efectiva del patrimonio mundial es un compromiso global que requiere acciones contundentes de mitigación y adaptación frente al cambio climático. Estos sitios emblemáticos no solo representan nuestra historia común, sino que también funcionan como termómetros de la capacidad global para enfrentar la crisis climática, exigiendo un esfuerzo coordinado y urgente para proteger el legado cultural y natural para las futuras generaciones.
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