El tratado para proteger la Alta Mar ya tiene fecha de inicio
Se logró ratificar un acuerdo para la protección de la biodiversidad marina en aguas internacionales. La noticia se dió a conocer cuando Marruecos se convirtió en el 60º país en firmarlo, preparando el camino para que el tratado entre en vigor el próximo año.
Las aguas internacionales representan casi dos tercios del océano y casi la mitad de la superficie terrestre, y son vulnerables a amenazas como la sobrepesca, el cambio climático y la minería en aguas profundas. El Tratado de Alta Mar es el primer marco legal destinado a proteger la biodiversidad de estas zonas que se encuentran fuera de la jurisdicción de un solo país.
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“La alta mar es el escenario de la mayor delincuencia del mundo: no se gestiona ni se aplica, y una estructura legal regulatoria es absolutamente necesaria”, declaró Johan Bergenas, vicepresidente de océanos del Fondo Mundial para la Naturaleza.
La ratificación inicia con un período de 120 días para que el tratado entre en vigor. Sin embargo, aún queda mucho trabajo por hacer para definir cómo se implementará, financiará y aplicará. También existe cierta incertidumbre acerca de la solidez del acuerdo, ya que algunos de los principales actores mundiales aún no lo han ratificado.
“Se necesitan barcos más grandes, más combustible, más capacitación y un sistema regulatorio diferente… El tratado es fundamental; ahora comienza el trabajo duro”, afirmó Bergenas

La alta mar alberga una gran variedad de vida marina y es crucial para regular el clima de la Tierra: absorbe calor y dióxido de carbono y genera la mitad del oxígeno que respiramos. El tratado también es esencial para alcanzar el objetivo “30×30”, un compromiso internacional de proteger el 30% de la tierra y el mar del planeta para 2030.
El tratado crea un proceso legal para que los países establezcan áreas marinas protegidas en esas aguas, incluyendo normas para actividades potencialmente destructivas como la minería en aguas profundas y los proyectos de geoingeniería. También establece un marco para el intercambio de tecnología, mecanismos de financiación y la colaboración científica entre países.
En el plazo de un año desde la entrada en vigor del tratado, los países se reunirán para tomar decisiones sobre su implementación, financiación y supervisión.
Algunos expertos advierten que el impacto del tratado podría verse atenuado si los actores más poderosos en alta mar permanecen al margen.
“Será interesante ver cómo funcionará la implementación del tratado sin quienes históricamente han hecho el mayor uso de los recursos de alta mar”, afirmó Guillermo Crespo, experto en alta mar de la comisión de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Enric Sala, fundador del proyecto de reservas marinas Pristine Seas de National Geographic, advirtió que algunas naciones podrían ahora usar el tratado como excusa para retrasar o evitar las iniciativas de conservación en sus propias aguas.

“El tratado no crea un organismo de cumplimiento punitivo propio. En cambio, depende en gran medida de que cada país regule sus propios buques y compañías. Si un buque con bandera alemana infringe las normas, por ejemplo, es responsabilidad de Alemania actuar”, afirmó Torsten Thiele, fundador de Global Ocean Trust y asesor en gobernanza oceánica y finanzas azules.
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“No proteger la alta mar podría suponer un daño para las aguas de cualquier nación”, afirmó Lisa Speer, directora del programa internacional de océanos del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales
“La vida marina no respeta fronteras políticas. Por eso, los peces migran a través del océano. Lo mismo ocurre con las tortugas, las aves marinas y una gran variedad de otras especies marinas. Por lo tanto, lo que ocurre en alta mar puede afectar gravemente la salud y la resiliencia del océano dentro de la jurisdicción nacional, en nuestras aguas costeras”, declaró Speer.
La pionera en exploración oceánica, Sylvia Earle, celebró la ratificación, pero instó a los líderes a no verla como una meta.
Si seguimos explotando el océano al ritmo actual y tratándolo como basurero, no solo amenazamos a peces, ballenas y kril del océano, sino que principalmente estamos poniendo en peligro nuestra propia supervivencia.
“Todo lo que afecta al océano nos afecta a nosotros”, declaró Ralph Regenvanu, ministro de Cambio Climático de Vanuatu.
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