Impactos recientes del cambio climático sobre la biodiversidad
El cambio climático continúa ejerciendo una presión sin precedentes sobre la biodiversidad global. En 2025, diversos informes y estudios han documentado impactos significativos en ecosistemas terrestres y marinos, evidenciando la urgencia de implementar estrategias de adaptación y mitigación efectivas.
Estos son algunos de los impactos más significativos que están afectando a la biodiversidad actualmente.
En abril de 2025, la Iniciativa Internacional por los Arrecifes de Coral (ICRI) informó que el 84% de los arrecifes de coral del mundo han sido afectados por un evento de blanqueamiento masivo, el más extenso registrado hasta la fecha. Este fenómeno, atribuido al aumento de las temperaturas oceánicas debido al cambio climático y al fenómeno de El Niño, ha provocado la pérdida de color y vitalidad en corales de regiones como el Caribe, el Pacífico y el Índico.
En Australia, tanto la Gran Barrera de Coral como el arrecife de Ningaloo han experimentado eventos simultáneos de blanqueamiento, con áreas donde hasta el 90% de los corales han sido afectados.

Las olas de calor marinas y el incremento de las temperaturas oceánicas están reduciendo significativamente el hábitat de grandes depredadores como tiburones, atunes y peces espada.
Te recomendamos: Expedición científica busca conservar biodiversidad en Papúa Nueva Guinea
Un estudio del Instituto Oceanográfico Woods Hole predice que algunas de estas especies podrían perder hasta el 70% de su hábitat para el año 2100. Este desplazamiento forzado podría alterar profundamente los ecosistemas marinos y afectar la industria pesquera.
Un estudio reciente indica que el cambio climático está reorganizando las comunidades de especies, provocando desplazamientos y cambios en las interacciones ecológicas. Este fenómeno puede desestabilizar los ecosistemas y afectar su funcionamiento.
Las redes de polinización en regiones tropicales están particularmente amenazadas por el calentamiento global. Se prevé una disminución significativa de polinizadores en estas áreas, lo que podría afectar la reproducción de plantas y la producción de alimentos.
Europa está experimentando patrones climáticos inusuales, con sequías severas en el norte y lluvias intensas en el sur. Estas condiciones extremas, vinculadas al cambio climático, están afectando la agricultura, el suministro de agua y la biodiversidad en la región.
En cuanto a Latinoamérica, en México, el calentamiento global ha provocado un aumento de 1.8 °C en las temperaturas desde la era preindustrial, superando el promedio mundial. Este incremento ha intensificado las sequías, afectando a 21 estados con temperaturas entre 35°C y 45°C durante abril de 2025. La escasez de agua ha llevado a cortes en el suministro en la Ciudad de México desde 2022 y ha generado disturbios en el norte del país.

En Perú, comunidades rurales como San Pedro de Casta enfrentan la imprevisibilidad de las lluvias y sequías. Los agricultores han rehabilitado antiguos canales incas, conocidos como amunas, para filtrar el agua de lluvias y glaciares, asegurando hasta un 32% del agua consumida por la comunidad y apoyando el suministro hídrico de Lima.
En marzo de 2025, Bahía Blanca, Argentina, experimentó una precipitación récord de 290 milímetros en 12 horas, equivalente a casi la mitad del promedio anual. Este evento causó 16 muertes, 1,400 desplazados y pérdidas económicas de 400 millones de dólares.
Planes de acción: Brasil, Uruguay y Ecuador lideran en la región con planes climáticos al día
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha señalado que sequías, inundaciones y tormentas están en aumento en Latinoamérica y el Caribe, causando la pérdida de cultivos y ganado, interrumpiendo las cadenas de suministro y empobreciendo a los agricultores. Estos factores incrementan la inseguridad alimentaria para las poblaciones más vulnerables.
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha proclamado 2025 como el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares. Esta iniciativa busca proteger los glaciares, cuya desaparición progresiva representa un grave riesgo para el equilibrio ecológico del planeta, la seguridad hídrica de millones de personas y la estabilidad climática global.
El aumento sostenido de las temperaturas globales ha provocado un retroceso acelerado de estas masas de hielo, con impactos significativos en la biodiversidad, la seguridad alimentaria y el riesgo de desastres naturales, como inundaciones y deslizamientos de tierra
El Informe Global de Riesgos 2025 del Foro Económico Mundial destaca que la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas se encuentran entre las principales amenazas globales a largo plazo. Estos riesgos tienen el potencial de afectar la seguridad alimentaria, el acceso al agua y la salud global, en un contexto de consumo no sostenible.
Se estima que la degradación de la naturaleza pone en peligro más de la mitad del PIB mundial, valorado en 44 billones de dólares, debido a la dependencia de las actividades económicas de los servicios ecosistémicos.
El informe también señala que, a pesar de la creciente conciencia sobre estos riesgos, las acciones para mitigarlos son insuficientes. La falta de cooperación internacional y la fragmentación en la gobernanza global dificultan la implementación de soluciones efectivas para preservar la biodiversidad y mantener la integridad de los ecosistemas.
Suscríbete a nuestro boletín
Lo más importante en tu buzón cada semana