El turismo en la Antártida crece, pero la naturaleza está siendo afectada
El turismo y las expediciones científicas aumentan el riesgo en la Antártida; contaminación, emisiones y deshielo amenazan el frágil ecosistema ártico.
El turismo y las expediciones científicas aumentan el riesgo en la Antártida; contaminación, emisiones y deshielo amenazan el frágil ecosistema ártico.
Algunos incendios forestales son tan grandes y calientes que crean sus propios sistemas meteorológicos, agravando el cambio climático y dificultando su control.
La industria de los cruceros ha crecido dentro del turismo, pero con ello, también ha aumentado su huella ambiental, la cual no es muy positiva.
El cambio climático afecta la Antártida, derrite su hielo, eleva el nivel del mar y amenaza el futuro de las próximas generaciones.
El cambio climático y la acción humana ponen en riesgo de extinción al 22% de las especies animales, algunas podrían desaparecer muy pronto.
Durante la pandemia del COVID-19 el mismo equipo cuyo uso estaba destinado a proteger a las personas, ahora representa un riesgo para la salud de todos.
Por primera vez el fenómeno natural del afloramiento de aguas frescas que enriquecen las aguas del Golfo de Panamá, no se presentó en 2025.
Un estudio reveló que el calor extremo acelera el envejecimiento de las generaciones, volviéndose una emergencia ambiental y de salud.
El tratado sobre plásticos fracasó por intereses opuestos entre países. La crisis de contaminación sigue y urge hallar soluciones para frenarla.
El calor extremo ha reducido el número de aves tropicales y expone la biodiversidad a temperaturas 10 veces más intensas en los últimos años.