El colapso de un glaciar provocó la inundación devastadora en Nepal
Una enorme masa de hielo y roca se desprendió en el Himalaya y desató una de las peores inundaciones repentinas registradas en Nepal en los últimos años. El desastre arrasó comunidades, carreteras, puentes y centrales hidroeléctricas, mientras los equipos de emergencia continúan buscando a miles de desaparecidos.
Hasta la noche del viernes 28 de agosto, las autoridades reportaban al menos 579 personas fallecidas y 1,924 desaparecidas en Nepal, según Reuters. El balance podría aumentar conforme avanzan las labores de búsqueda y se verifican los registros de residentes, trabajadores y turistas.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja calcula que al menos 93,000 personas han sido afectadas y necesitan ayuda urgente en la región fronteriza. Pueblos enteros quedaron cubiertos por lodo y sedimentos, mientras miles de sobrevivientes perdieron viviendas, alimentos y pertenencias en cuestión de minutos.
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La inundación comenzó la mañana del 26 de agosto en el río Bhote Koshi, en el distrito de Rasuwa, cerca de la frontera entre Nepal y el Tíbet. Una avalancha formada por hielo, roca y tierra cayó sobre el valle del río Lhende Khola, bloqueó temporalmente su cauce y generó una enorme acumulación de agua. Cuando esta barrera natural cedió, liberó una corriente cargada de escombros que avanzó hacia los sistemas de los ríos Bhote Koshi y Trishuli.

La fuerza del agua transportó cuerpos y restos de infraestructura cientos de kilómetros río abajo. Las autoridades han recuperado víctimas en Nuwakot, Dhading, Gorkha, Tanahun, Chitwan y otros distritos alejados del punto donde comenzó el desastre.
Las primeras informaciones sugirieron que un terremoto había provocado la avalancha. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos modificó posteriormente su evaluación: la señal sísmica, equivalente a una magnitud de 5.2, habría sido producida por el propio colapso del glaciar.
Imágenes satelitales analizadas por especialistas muestran que una sección de aproximadamente 600 metros de ancho, situada a unos 5,200 metros de altitud, se desprendió y cayó alrededor de 1,200 metros hacia el valle. El impacto movilizó hielo, rocas, agua y sedimentos, creando una sucesión de peligros que terminó convirtiéndose en una inundación repentina.

Los niveles de algunos ríos aumentaron hasta nueve metros en apenas 30 minutos, la velocidad del aumento dejó muy poco tiempo para evacuar, incluso en lugares donde los habitantes recibieron alertas en sus teléfonos.
No obstante, los científicos advierten que el calentamiento global está transformando las condiciones que mantienen estables las montañas del Himalaya.
El aumento de las temperaturas acelera la pérdida de los glaciares y puede descongelar el permafrost, el suelo que permanece congelado y ayuda a mantener unidas las laderas de gran altitud. Cuando el hielo retrocede y esas uniones se debilitan, bloques de roca y material glaciar pueden volverse más inestables. Nature señala que este proceso podría aumentar la frecuencia de deslizamientos, avalanchas e inundaciones en las regiones montañosas.
Una estimación preliminar sitúa las pérdidas económicas en más de 200,000 millones de rupias nepalesas, equivalentes a unos US$1,300 millones. La cifra fue proporcionada por el ministro de Desarrollo de Infraestructura, Sunil Lamsal, pero podría aumentar cuando sea posible realizar una evaluación completa.

Alrededor de 40 kilómetros de carreteras quedaron destruidos y decenas de puentes fueron arrastrados. La inundación también dañó viviendas, tierras cultivables, redes eléctricas, sistemas de agua, instalaciones comerciales y la ruta que conecta Nepal con China.
El sector energético recibió uno de los golpes más fuertes. Doce proyectos hidroeléctricos resultaron afectados y alrededor de 431 megavatios de capacidad de generación quedaron fuera de servicio, cerca del 10% de la capacidad eléctrica del país.
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La emergencia también interrumpió servicios básicos. UNICEF informó que 18 escuelas fueron destruidas y otras 20 sufrieron daños. Más de 17,000 niños necesitan asistencia humanitaria urgente, mientras varias instalaciones de salud quedaron inutilizadas.
El riesgo todavía no ha desaparecido. La acumulación de escombros creó nuevos lagos y barreras naturales río arriba. Aunque uno de ellos comenzó a liberar agua sin provocar otra gran crecida, las autoridades mantienen bajo vigilancia al menos dos depósitos inestables por la posibilidad de nuevas inundaciones. En un Himalaya que continúa calentándose, la emergencia de Nepal evidencia cómo el retroceso glaciar puede desencadenar desastres complejos, rápidos y difíciles de anticipar.