Inundaciones costeras que antes eran inusuales ahora serán más frecuentes
Las inundaciones costeras extremas, que antes eran eventos poco comunes para muchas comunidades junto al mar, están ocurriendo con mucha más frecuencia debido al aumento del nivel del mar impulsado por el cambio climático.
Una nueva investigación publicada en la revista Nature Climate Change advierte que estos fenómenos ya no pueden entenderse como episodios aislados o excepcionales, sino como una señal cada vez más clara de cómo el calentamiento global está transformando la vida en las costas.
De acuerdo con el estudio, las inundaciones que históricamente tenían apenas 1% de probabilidad de afectar una costa en un año determinado son ahora, en promedio, unas 12 veces más probables. Además, la investigación atribuye una parte importante de ese aumento a la influencia humana sobre el clima, estos eventos se han vuelto alrededor de cuatro veces más probables por el calentamiento causado por la actividad humana.
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Las inundaciones costeras extremas ocurren cuando varios factores se combinan al mismo tiempo. Las mareas altas, las marejadas ciclónicas y los patrones naturales del clima pueden elevar temporalmente el nivel del agua. Pero cuando esos fenómenos suceden sobre océanos que ya están más altos por el calentamiento global, el riesgo de inundación aumenta. Es decir, el mar parte desde una base más elevada, por lo que necesita menos impulso para superar barreras naturales o infraestructura costera.
El problema no es menor. Las zonas costeras bajas concentran a cientos de millones de personas alrededor del mundo. En ellas se ubican viviendas, puertos, carreteras, hospitales, escuelas, zonas turísticas y ecosistemas clave como manglares, humedales y arrecifes. Cuando el mar avanza más de lo habitual, los daños no se limitan a calles inundadas, también puede haber pérdida de hogares, contaminación de fuentes de agua dulce, erosión, desplazamiento de comunidades y afectaciones económicas que tardan años en repararse.
Para llegar a sus conclusiones, los investigadores analizaron registros históricos de mareógrafos en más de 100 sitios y los compararon con modelos climáticos. El estudio revisó el periodo entre 1900 y 2005, una ventana que permitió distinguir entre cambios asociados a fuerzas naturales, alteraciones del paisaje e influencia humana.
Los resultados muestran que, durante las primeras décadas del siglo XX, una parte importante de los cambios en el nivel del mar podía explicarse por causas naturales. Sin embargo, desde la década de 1960, el calentamiento provocado por actividades humanas se convirtió en el factor principal detrás del aumento del nivel del mar.
Ese calentamiento está estrechamente relacionado con la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, generados principalmente por la quema de combustibles fósiles como petróleo, gas y carbón. A medida que el planeta se calienta, los océanos absorben gran parte de ese exceso de calor. El agua se expande al calentarse y, al mismo tiempo, el deshielo de glaciares y capas de hielo añade más agua al océano. Ambos procesos contribuyen al aumento del nivel del mar.

La investigación también advierte que sus resultados probablemente subestiman el riesgo actual, porque el análisis llega hasta 2005. Desde entonces, las emisiones han continuado y la contribución humana a los extremos costeros ha seguido creciendo. En otras palabras, el panorama actual podría ser más grave que el reflejado por los datos históricos del estudio.
Otra investigación publicada en Science Advances refuerza esta tendencia. Según ese análisis, el cambio climático estuvo relacionado con cerca del 58% de los días con grandes inundaciones entre 2000 y 2018. También encontró que, desde la década de 1970, el número de días en que el mar supera niveles extremos de inundación casi se ha triplicado en promedio.
Los hallazgos tienen implicaciones urgentes para la planificación de ciudades y comunidades costeras. Las defensas actuales, diseñadas con base en condiciones del pasado, podrían quedarse cortas frente a un mar que continúa subiendo. Diques, muros de contención, sistemas de drenaje, carreteras y planes de emergencia necesitan actualizarse considerando escenarios climáticos más extremos.
En muchas regiones, las poblaciones con menos recursos viven en zonas más vulnerables, tienen menor capacidad para reconstruir después de una inundación y enfrentan mayores obstáculos para reubicarse si el riesgo se vuelve permanente.
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El aumento del nivel del mar también puede agravar otros impactos climáticos. Tormentas más intensas, lluvias extremas y marejadas más fuertes pueden provocar inundaciones más destructivas cuando ocurren sobre costas ya debilitadas por la erosión y el avance del mar. Eventos como huracanes recientes han demostrado que el agua puede ser una de las amenazas más letales y costosas asociadas al clima extremo.
Aun así, los científicos señalan que el futuro no está completamente escrito. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero puede limitar la velocidad del calentamiento y, con ello, moderar parte del aumento futuro del nivel del mar. Al mismo tiempo, invertir en adaptación puede disminuir daños, proteger vidas y dar más tiempo a las comunidades para prepararse.