Miles de ballenas llegan a Groenlandia a medida que desaparece el hielo
El retroceso del hielo marino en el este de Groenlandia está abriendo paso a algunos de los animales más grandes del planeta. Ballenas jorobadas, ballenas minke y ballenas de aleta llegan ahora en grandes cantidades a aguas costeras que durante siglos permanecieron bloqueadas por una espesa capa de hielo.
Un estudio desarrollado durante varias décadas documentó a cientos de estos cetáceos alimentándose en mares libres de hielo durante el verano. Los científicos describen las concentraciones como auténticos “festines de alimentación” estacionales y las consideran una señal visible de la profunda transformación que atraviesa el ecosistema marino de esta región del Ártico.
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El cambio resulta especialmente evidente en el caso de las ballenas jorobadas. Los censos realizados desde embarcaciones no registraron ninguna en la zona antes de 2007. Ese año se observaron siete ejemplares; en 2015, la cifra subió a 26 y, para 2024, los investigadores contaron más de 150 animales.
Para reconstruir esta transformación, el equipo combinó censos marítimos efectuados desde 1987 con estudios aéreos sistemáticos realizados en 2015 y 2024. También analizó el recorrido de 15 ballenas equipadas con transmisores satelitales e incorporó observaciones de campo y testimonios de cazadores inuit.
Los resultados, publicados en Frontiers in Marine Science, indican que durante el verano de 2024 visitaron el mar de Groenlandia alrededor de 4,000 ballenas jorobadas, 6,000 rorcuales comunes y 6,000 rorcuales aliblancos. Los censos aéreos encontraron a las tres especies distribuidas casi continuamente a lo largo de la costa oriental, entre los 60 y 70 grados de latitud norte.

Mads Peter Heide-Jørgensen, investigador del Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia y autor principal del estudio, dijo que los cambios observados se encuentran probablemente entre los más radicales de toda la región subártica. La desaparición del hielo durante el verano permitió a estas ballenas acceder a zonas costeras de alimentación que antes permanecían fuera de su alcance.
El calentamiento también está modificando la ubicación de sus presas. Los científicos creen que las ballenas siguen al capelán, un pez pequeño de aguas frías que ha trasladado parte de sus zonas de alimentación desde el norte de Islandia hacia la plataforma de Groenlandia. Allí también consumen kril y posiblemente otras especies de peces y calamares.
El equipo calcula que las tres especies ingieren al menos 800,000 toneladas de peces y kril durante una temporada de alimentación de unos cuatro meses. Sin embargo, los investigadores aclaran que todavía no es posible saber si la abundancia observada refleja un aumento general de estas poblaciones o, principalmente, una redistribución desde otras zonas, como el oeste de Groenlandia.
La llegada de las ballenas de barbas puede parecer una señal positiva para estos animales, capaces de aprovechar nuevas oportunidades de alimentación. Sin embargo, también revela una reorganización acelerada del ecosistema. Especies adaptadas al hielo, como los narvales y las belugas, están compartiendo su hábitat con cetáceos de aguas más templadas o están siendo desplazadas.
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“Para algunas especies, el cambio climático no es necesariamente un problema: abre nuevas oportunidades”, explicó Heide-Jørgensen. Para otras, añadió, significa perder el hábitat del que dependen. El estudio señala que la temperatura superficial del mar experimentó un cambio claro desde finales de la década de 1990 y que el régimen de hielo se transformó después del año 2000.
Los científicos califican este proceso como una “borealización”: especies propias de zonas más meridionales se expanden hacia el norte conforme aumentan las temperaturas y disminuye el hielo. Las concentraciones de ballenas son, por tanto, más que un espectáculo natural; constituyen una evidencia de cómo el calentamiento está reorganizando las relaciones entre depredadores, presas y especies nativas en el este de Groenlandia.