Un mar cálido podría ganar especies de peces, pero se está perdiendo plancton
Las aguas del Reino Unido y del Atlántico nororiental podrían albergar una mayor variedad de peces hacia 2050. Al mismo tiempo, dos grupos de plancton que sostienen la red alimentaria marina podrían perder diversidad. El contraste, que aparece en un estudio publicado en Science Advances, apunta a un cambio que puede pasar inadvertido si la salud del océano se mide principalmente a partir de los peces.
El equipo, dirigido por el Centro de Ciencias del Medio Ambiente, la Pesca y la Acuicultura del Reino Unido (Cefas), analizó más de 180,000 muestras recogidas a lo largo de 43 años. Con esos registros modeló cómo podrían cambiar cuatro grupos de organismos a medida que se calienta el mar.
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Para mediados de siglo, proyectó un aumento de alrededor del 12% en la diversidad de peces e invertebrados del fondo marino, y descensos del 3% en el fitoplancton y del 7% en el zooplancton. Las cifras describen cambios en la variedad de especies. La abundancia de cada una y la cantidad de peces que podría capturarse son preguntas distintas.
El plancton reúne a organismos que las corrientes arrastran. Entre ellos están las microalgas del fitoplancton, que aprovechan la luz del sol para crecer, y los pequeños crustáceos del zooplancton, como los copépodos. Muchos de estos se alimentan de microalgas y, a su vez, sirven de alimento a las larvas de peces. Un cambio en el plancton puede repercutir así en animales que pasan el resto de su vida lejos de la superficie o que, de adultos, se alimentan de presas más grandes.
El bacalao atlántico muestra por qué importa qué organismos hay en el agua y cuándo aparecen. Un estudio anterior en el mar del Norte encontró que la supervivencia de sus larvas estaba vinculada al tamaño de sus presas, su abundancia y el momento del año en que estaban disponibles. Si el alimento adecuado escasea justo cuando las larvas empiezan a comer, puede resultar más difícil que sobrevivan. Los investigadores identificaron cambios en el plancton asociados al calentamiento que afectaron a los bacalaos jóvenes, en una región donde la sobrepesca también presionaba a la especie.

Parte del aumento proyectado en la diversidad de peces se explica por especies que pueden expandirse hacia aguas antes demasiado frías. Una investigación previa de Cefas estimó que el noroeste europeo podría ofrecer condiciones más favorables para sardinas y anchoas, mientras pierde zonas adecuadas para el bacalao atlántico. Eso significa que una zona podría albergar más especies en conjunto y, al mismo tiempo, volverse menos favorable para algunos de los peces que tradicionalmente se capturan allí.
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El plancton también podría seguir trayectorias distintas según el lugar. Al mirar hacia finales de siglo, los modelos proyectan retrocesos en muchas zonas, aunque en algunos sectores costeros del sur del Reino Unido, Irlanda y Francia podría aumentar la variedad de fitoplancton. Esas diferencias importan para la pesca y la conservación. Una tendencia regional puede ocultar cambios en las aguas donde crecen las larvas o donde se alimentan los peces de los que depende una pesquería.
Los autores plantean que observar el plancton junto con los peces y los invertebrados del fondo podría dar una alerta temprana sobre qué partes del ecosistema están cambiando más rápido. El equipo ya presentó sus resultados a la revisión británica de áreas marinas protegidas, que evalúa medidas de gestión pesquera. Ese seguimiento permitiría incorporar a las decisiones de conservación lo que ocurre con la base de la red alimentaria, desde las microalgas que crecen en la superficie hasta los pequeños crustáceos que se alimentan de ellas.