Cada década, la temporada de olas de calor se alarga casi nueve días
Las olas de calor están cambiando el calendario. Un estudio publicado en Nature Climate Change encontró que, entre 1979 y 2023, la primera ola de calor de cada año comenzó, en promedio mundial, 3,29 días antes por década. La última terminó 5,41 días después. Como resultado, el período comprendido entre ambas se extendió 8,71 días por década: casi nueve días más de temporada en cada decenio.
La cifra no significa que una sola ola de calor dure nueve días adicionales ni que todos los lugares registren el mismo cambio. Describe una tendencia global en el tiempo que transcurre desde la primera hasta la última ola de calor del año. Es una forma distinta de mirar un riesgo que suele explicarse por la intensidad de las temperaturas o la cantidad de episodios.
Más efectos: El cambio climático está cambiando los ecosistemas.
Para llegar a estos resultados, el equipo encabezado por Wenfang Xu analizó datos climáticos de 45 años y examinó cuándo comenzaban y terminaban las olas de calor, cuánto abarcaba la temporada y con qué rapidez se desarrollaba su primer episodio. El alargamiento de la temporada apareció como tendencia en el 92.1% de la superficie terrestre analizada. En el 34.4% de esa superficie, la tendencia a temporadas más largas fue estadísticamente significativa, una distinción necesaria para interpretar el alcance de los resultados.
El cambio ocurre en ambos extremos del calendario. El 72% de las tierras estudiadas mostró una tendencia hacia una primera ola de calor más temprana, mientras que el 79.6% registró una tendencia hacia una última ola más tardía. Las proporciones con tendencias estadísticamente significativas fueron menores: 13.4% y 20.3%, respectivamente, según la investigación.
Los desplazamientos fueron más pronunciados en las regiones secas que en las húmedas. El estudio también identificó un cambio en la velocidad con que aparece la primera ola de la temporada. Para evaluar ese aspecto, los investigadores distinguieron entre episodios de inicio rápido, moderado y lento según el momento en que alcanzaban su pico de temperatura. Entre 2001 y 2023 aumentó significativamente la proporción de primeros episodios de inicio rápido en las áreas afectadas por olas de calor.

Esto importa porque una ola que se intensifica con rapidez deja menos margen para activar alertas, adaptar horarios o proteger a quienes trabajan al aire libre. También puede reducir el tiempo de preparación de centros de salud y comunidades. Esas son implicaciones para la gestión del riesgo: el análisis global no calcula cuántas personas enfermaron ni atribuye daños concretos a un episodio determinado.
Pensar en una “temporada de calor” permite ver algo que las cifras de temperatura por sí solas pueden ocultar. Si el primer episodio llega antes, la preparación debe empezar antes. Si el último ocurre más tarde, el período durante el cual se necesita vigilancia también se prolonga. Los autores proponen incorporar estas fechas y la velocidad de aparición de las olas en los sistemas de alerta temprana y las evaluaciones de riesgo.
Para Latinoamérica y el Caribe, el estudio abre preguntas concretas sobre los calendarios escolares, los turnos laborales, la atención sanitaria, los ciclos agrícolas y la prevención de incendios. ¿Se activan las medidas frente al calor a tiempo para el primer episodio? ¿Se mantienen mientras todavía existe riesgo? Son preguntas para investigar con datos locales para una mejor exactitud de resultados.
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La diferencia es importante: el 92.1% describe la superficie terrestre donde se detectó una tendencia al alargamiento, no el porcentaje de países ni una cifra que pueda aplicarse por igual a cada ciudad latinoamericana. Para saber cuánto ha cambiado la temporada en una localidad hace falta revisar los resultados regionales y las observaciones disponibles allí.
La investigación muestra, en suma, que prepararse para el calor implica mirar el termómetro y también el calendario. La fecha de llegada del primer episodio, la del último y la rapidez con que se intensifica el calor ofrecen pistas para decidir cuándo comenzar y cuándo sostener las medidas de protección.