El estado actual de la Antártida pone en riesgo la vida de los pingüinos emperador
La Antártida volvió al centro de la conversación internacional. Esta semana, representantes de decenas de países se reunieron en Hiroshima, Japón, para discutir el futuro de uno de los territorios más frágiles del planeta: un continente protegido por tratados, dedicado a la ciencia y la paz, pero cada vez más presionado por el cambio climático, el turismo y la pérdida acelerada de hielo marino.
En el centro de la agenda están los pingüinos emperador, una especie emblemática que acaba de ser clasificada como “en peligro” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
La 48ª Reunión Consultiva del Tratado Antártico se celebra en Hiroshima del 11 al 21 de mayo de 2026. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, el encuentro aborda temas como la transparencia de las actividades en la Antártida, el aumento reciente del turismo y los impactos del cambio climático en la región.
El Tratado Antártico, adoptado en 1959 y en vigor desde 1961, establece que la Antártida debe utilizarse con fines pacíficos, promueve la investigación científica, congela las reclamaciones territoriales y prohíbe pruebas nucleares y desechos radiactivos en la zona.
El pingüino emperador no solo vive en el hielo, depende de él para completar su ciclo de vida. Estas aves necesitan hielo marino estable durante buena parte del año para reproducirse, criar a sus polluelos y mudar sus plumas. Cuando el hielo se rompe demasiado pronto, los polluelos, que aún no desarrollan plumaje impermeable, pueden caer al mar, ahogarse o morir por congelamiento.
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La UICN confirmó en abril de 2026 que el pingüino emperador pasó de la categoría “casi amenazado” a “en peligro”, lo que significa que enfrenta un riesgo muy alto de extinción en estado silvestre.
La principal amenaza es la pérdida de hielo marino antártico asociada al calentamiento global. Según WWF, los pingüinos emperador podrían perder la mitad de su población en los próximos 50 años si no se toman medidas urgentes. La organización también advierte que la extinción funcional de la especie podría ser posible hacia finales de este siglo si continúa la tendencia actual. Investigaciones financiadas por WWF, basadas en imágenes satelitales, documentaron una caída regional estimada del 22% en poblaciones de la Antártida occidental entre 2018 y 2023.

Uno de los episodios que encendió las alarmas ocurrió en 2022, cuando cuatro de los cinco sitios de reproducción conocidos en el mar de Bellingshausen colapsaron por la pérdida de hielo, provocando la muerte de miles de crías. Estos eventos muestran que la crisis climática no es una amenaza lejana para la vida antártica: ya está alterando los ritmos de reproducción, alimentación y supervivencia de especies que evolucionaron para habitar uno de los entornos más extremos del planeta.
Además de la protección del pingüino emperador, otro punto clave de la reunión es el crecimiento del turismo antártico. Casi 120,000 personas visitaron la Antártida durante la temporada 2024-2025. La Asociación Internacional de Operadores Turísticos de la Antártida reporta para ese mismo periodo 36,769 visitantes en cruceros sin desembarco, 80,434 visitas con desembarco y 938 visitantes de campo profundo.
El aumento no solo preocupa por el número de visitantes, sino por la diversidad de actividades. Hoy la experiencia turística en la Antártida ya no se limita a observar paisajes desde un barco: incluye desembarcos, kayak, vuelos, recorridos especializados e incluso actividades más invasivas. Expertos advierten que los marcos actuales no siempre contemplan esta expansión de actividades, por lo que los delegados evalúan posibles restricciones por zonas, actividades o cuotas.
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WWF está pidiendo que el pingüino emperador sea designado como especie especialmente protegida bajo el Tratado Antártico. De aprobarse, esta figura podría traducirse en mayores restricciones para actividades humanas que aumentan la presión sobre sus hábitats, como el transporte marítimo y ciertas formas de turismo. Sin embargo, según CBS, no está claro si la reunión en Hiroshima logrará consenso para elevar esas protecciones.
La discusión llega en un momento crítico. Un estudio publicado en Nature en 2025 advirtió que la Antártida y el océano Austral están experimentando cambios abruptos que pueden amplificarse entre sí, desde la pérdida de hielo marino hasta alteraciones en ecosistemas y corrientes oceánicas. Los autores señalaron que estabilizar el clima con el menor sobrepaso posible de 1.5°C será clave para reducir y prepararse ante estos impactos.